01

GENERALIDADES

Carlos Vergara

(Barranquilla, Colombia, 1989)

 

Programa: PLAN AMA + FULL | Estado ACTIVO

Artista plástico. Ha realizado exposiciones individuales y colectivas en Colombia y el exterior: Grecia, Bélgica, Austria, Holanda, USA, México y Bolivia

Reside en Viena, Austria

02

STATEMENT

MELANCOLÍA TROPICAL

 

“el presente era casi intolerable de tan rico y tan nítido,
y también las memorias más antiguas y más triviales”.

Jorge Luis Borges. Funes, el memorioso

I

La declaración de quién es Carlos Vergara está grabada en su pierna izquierda, en donde la silueta roja de una silla Rimax contrasta con el color de su piel. Es una declaración, una acción hecha con esa intención y porque en ese tatuaje se conjuga la imagen de su melancolía, la misma por la cual decidió ser artista.

Conocida popularmente como “La arenosa” o “La puerta de oro de Colombia”, Barranquilla es una de las ciudades más reconocidas del país, en donde el imaginario ancestral del Caribe se mezcla con la modernidad. Carlos nació y creció allí, en una casa con vistas a un horizonte azul y a un viejo roble morado en donde antes del atardecer se reúnen varias familias de loros y Mariamulatas. La vista de la ventana de Carlos siempre tuvo rejas, una cuadrícula que desde pequeño le enseñó a observar el mundo como si estuviera dentro de una cámara fotográfica.

Leer más

En 1953 se fundó en Cali la fábrica de juguetes Rimax, que nació con el ideal de ser líder en la fabricación de pelotas, juegos de mesa y collares de fantasía y que hoy, 68 años después, es un imperio de plástico que ha posicionado su marca como nombre genérico de cualquier producto de este tipo, en especial de una silla que se empezó a fabricar hacia finales de los años ochenta, y que desde entonces ha formado parte de la vida de todo colombiano. Esta silla, que inicialmente fuera blanca, de cierto modo se ha convertido en un objeto omnipresente, en una extensión del mundo exterior.

Actualmente Carlos vive y trabaja en Viena, Austria, donde su melancolía se ha vuelto tropical, y así mismo su obra que se erige como un monumento a una ciudad invisible, esa que vive en su memoria y que a diario reconstruye en el vacío de no estar allí.

II

El universo creativo de Carlos Vergara se nutre de la simbiosis entre ciencia y arte, en donde el límite de una se confunde con las posibilidades infinitas del otro. Las imágenes que crea hacen uso de la semántica y la semiótica para ofrecer evidencias y jugar con la percepción del espectador, a quien le otorga un lugar de importancia al momento de hallar una interpretación para lo que hace, pues como lo definía Duchamp en sus conversaciones con Pierre Cabanne el artista es inconsciente del auténtico significado de su obra y el espectador siempre debe participar en una creación suplementaria, interpretándola.[1]

A Carlos le interesan preguntas como quiénes somos, de dónde venimos, qué deseamos, qué soñamos o cómo nos transformamos. Su obra se preocupa por representar el vacío, la ausencia, la memoria, el tiempo, y otros conceptos que aluden a la melancolía. Visibiliza ese no-lugar y nos recuerda que los espacios que habitamos son más complejos de lo que se cree. El hecho de que no notemos algo, o no lo podamos ver, no significa, precisamente, que no esté allí. El espectador debe volver, una y otra vez, a estas piezas construidas mediante diferentes capas en donde el artista ha ocultado, borrado, encubierto o superpuesto no solamente imágenes sino también significados.

Si bien la fotografía es la herramienta principal con la que desarrolla su trabajo, otras técnicas como el collage, el dibujo, o la escultura son medios propicios para crear objetos e instalaciones. Carlos parte de la premisa de que todo lo que es bidimensional también es tridimensional, y juega con esta relación generando diálogos que cuestionan la naturaleza misma de sus imágenes. Explora el concepto de identidad, de retrato, e instaura la imagen íntima como un acto social y político.

III

Carlos Vergara pertenece a la generación que fue la primera y la última en lidiar con la dualidad entre el mundo analógico y el mundo virtual. Es un inmigrante que milita desde la periferia de diversos escenarios, donde ha desarrollado un lenguaje que integra lo propio y lo ajeno, lo real y lo irreal, el pasado y el futuro. Utiliza el humor, la ironía, y lo poético para crear imágenes que funcionan en múltiples direcciones. El centro de su obra es la narrativa de su propia vida, una metaficción de sus experiencias y de los lugares que lo definen.

Carlos Vergara vive en una casa de niebla y muros transparentes, ubicada en algún lugar entre Barranquilla y Viena, haciendo inventario de la memoria y de su contrario, el olvido y la ausencia.

Natalia Castillo Verdugo

Directora AMA+

Arnhem | 2021

– – – – – – – – – – – –

[1] CABANNE, Pierre. Conversaciones con Marcel Duchamp. Editorial Anagrama. Barcelona, 1972, página 62.